VII
El Carro
El Carro es el arcano VII del tarot de Marsella. La victoria en marcha, con dos caballos que tiran en direcciones distintas. Esta ficha describe qué se ve en la lámina y recoge tres lecturas distintas y nombradas: la de Jodorowsky y Costa, la de Oswald Wirth y la de Sallie Nichols. El tarot es una tradición documentada, no un método con evidencia de que prediga nada.

Qué se ve en la lámina
Un joven coronado avanza de frente en un carro tirado por dos caballos que miran hacia lados opuestos. No sostiene riendas. El palio del carro se apoya en cuatro columnas. Rider-Waite sustituye los caballos por dos esfinges, una blanca y otra negra, y añade un cinturón de símbolos zodiacales.
Tres lecturas, tres autores
Dicen cosas distintas, y eso no es un problema a resolver: es la materia de estudio. Aquí se ve cuál dice cuál.
Jodorowsky y Costa
El arcano como personaje vivo; geometría y color
Jodorowsky y Costa señalan lo que casi nadie mira: el carro no tiene riendas. Leen en eso que el avance no se logra por control sino por la capacidad de sostener dos fuerzas opuestas sin partirse. Lo describen como el triunfo del que ha salido al mundo, con la advertencia de que un carro también puede volcar.
La vía del tarot (2004)
Oswald Wirth
La capa hermética: cábala, alquimia, simbolismo
Wirth lo lee como el triunfo del espíritu sobre la materia y asocia los dos caballos a las polaridades que el adepto debe conducir. Le da el sentido del carro de Hermes y lo vincula con la idea hermética de que gobernar es armonizar, no someter. Es la carta del dominio conseguido, no del heredado.
El tarot de los imagineros de la Edad Media (1927)
Sallie Nichols
El arquetipo y el proceso de individuación
Nichols la lee como la consolidación del yo tras la elección del Enamorado: el ego que ya sabe adónde va. Advierte que es una victoria frágil, porque las fuerzas siguen tirando en direcciones opuestas y sólo la atención las mantiene juntas. Marca el final de la primera fase del recorrido.
Jung y el tarot: un viaje arquetípico (1980)
Lo que sólo tiene esta carta
Es el único arcano en que alguien conduce sin sujetar nada. La ausencia de riendas es constante en las barajas de Marsella y desaparece en varias versiones modernas, que se las añaden por verosimilitud y le quitan de paso el sentido a la carta.
Un ejercicio para El Carro
Los dos caballos. Nombra las dos fuerzas que hoy tiran de ti en direcciones distintas. Escribe una página desde cada una, en primera persona, sin arbitrar entre ellas.
Técnica: Escritura expresiva. James W. Pennebaker, «Opening Up» (1990). Ningún ejercicio de este sitio sale de una consigna inventada.
Los veintidós ejercicios, el recorrido completo del 0 al XXI y las tres lecturas enfrentadas en una misma plana están en el Cuaderno de los 22 arcanos, en PDF para imprimir y escribir a mano.
Ver el cuadernoPreguntas frecuentes
¿Qué significa la carta El Carro en el tarot?
No tiene un significado único, y presentarlo así sería el error habitual del nicho. Jodorowsky y Costa señalan lo que casi nadie mira: el carro no tiene riendas. Wirth y Nichols la leen de otra manera, y las tres lecturas están en esta página con el nombre de quien las sostiene.
¿Qué se ve exactamente en la lámina de El Carro?
Un joven coronado avanza de frente en un carro tirado por dos caballos que miran hacia lados opuestos. No sostiene riendas. El palio del carro se apoya en cuatro columnas. Rider-Waite sustituye los caballos por dos esfinges, una blanca y otra negra, y añade un cinturón de símbolos zodiacales.
¿Qué tiene de particular El Carro?
Es el único arcano en que alguien conduce sin sujetar nada. La ausencia de riendas es constante en las barajas de Marsella y desaparece en varias versiones modernas, que se las añaden por verosimilitud y le quitan de paso el sentido a la carta.
El tarot es una tradición documentada sin evidencia de que prediga nada, y así se presenta en todo este sitio. Qué respaldo tiene y de dónde viene.