Los 22 arcanos mayores
Los arcanos mayores son las 22 cartas figurativas del tarot, numeradas del 0 al XXI, que se leen como un recorrido y no como una lista suelta. Esta página las recoge una a una con tres lecturas nombradas —la de Jodorowsky y Costa, la de Oswald Wirth y la de Sallie Nichols— y con lo que cambia entre la baraja de Marsella y la Rider-Waite. El tarot es una tradición documentada: no hay ninguna evidencia de que prediga nada, y aquí se presenta como material de estudio e introspección.
El recorrido, del 0 al XXI
En este orden, que es como están pensadas. Cada ficha describe la lámina y recoge las tres lecturas.
- —El LocoLa carta sin número: el impulso que empieza antes de saber adónde va.
- IEl MagoEl que tiene las herramientas sobre la mesa y todavía no ha empezado.
- IILa PapisaEl saber que se guarda: lo que está escrito y todavía no se lee en voz alta.
- IIILa EmperatrizLa abundancia que se muestra: lo que la Papisa guardaba, aquí se despliega.
- IIIIEl EmperadorLa estructura: el poder que ordena, con lo que eso protege y lo que limita.
- VEl PapaEl puente: el que transmite lo recibido y pone en palabras lo que era secreto.
- VIEl EnamoradoLa carta de la elección, que la costumbre confundió con una carta de amor.
- VIIEl CarroLa victoria en marcha, con dos caballos que tiran en direcciones distintas.
- VIIILa JusticiaLa medida exacta, sin venda en los ojos: la carta que mira de frente.
- VIIIIEl ErmitañoLa retirada deliberada: alumbrar poco espacio para verlo bien.
- XLa Rueda de la FortunaLo que gira sin pedir permiso: la parte del destino que no se elige.
- XILa FuerzaLa mujer que abre las fauces del león con las manos desnudas.
- XIIEl ColgadoSuspendido de un pie y sereno: la pausa que cambia el punto de vista.
- XIIIEl Arcano sin nombreLa carta que en Marsella no lleva título: lo que termina para que siga.
- XIIIILa TemplanzaEl trasvase que no derrama: la mezcla lenta después del corte.
- XVEl DiabloLas cadenas flojas: los dos atados podrían sacarse el collar.
- XVILa Casa de DiosEl golpe que abre: lo que se cae porque estaba mal construido.
- XVIILa EstrellaDespués del derrumbe, alguien desnudo devuelve el agua a la tierra.
- XVIIILa LunaLa luz que engaña: el camino entre dos torres, con algo que sale del agua.
- XIXEl SolLa luz que no engaña, y dos figuras que por fin están juntas.
- XXEl JuicioLa llamada que levanta: alguien sale de la tumba y mira hacia arriba.
- XXIEl MundoLa figura dentro de la guirnalda, rodeada por los cuatro vivientes.
Las tres escuelas que se citan
El error habitual del nicho es fundir todas las tradiciones en una sola voz sin autor y presentar el resultado como «el significado de la carta». Aquí cada lectura va con su nombre, porque dicen cosas distintas y esa diferencia es justamente lo que hay que estudiar.
Jodorowsky y Costa
Leen cada arcano como un personaje vivo y prestan atención a la geometría y al color exactos de la lámina restaurada en el mazo Camoin-Jodorowsky. Es la puerta de entrada más accesible al Marsella.
La vía del tarot (2004)
Oswald Wirth
Ocultista y masón suizo del siglo XIX. Aporta la capa hermética: cábala, alquimia y simbolismo iniciático. Es la vertiente esotérica clásica, con el tono moral de su época incluido.
El tarot de los imagineros de la Edad Media (1927)
Sallie Nichols
Lee los arcanos como arquetipos del inconsciente colectivo y como etapas del proceso de individuación. De ella viene la frase que ordena todo esto: una tirada no es una predicción, es un mapa de la psique.
Jung y el tarot: un viaje arquetípico (1980)
De dónde viene todo esto
Las primeras barajas figurativas aparecen en el norte de Italia en el siglo XV, como juego de cartas de la nobleza. El uso adivinatorio es muy posterior: se documenta a finales del siglo XVIII en Francia, cuando Antoine Court de Gébelin propuso —sin ninguna base— que las cartas guardaban una sabiduría egipcia perdida. Esa atribución es falsa, y conviene saberlo antes de leer cualquier manual.
La baraja que aquí se toma como referencia es el Tarot de Marsella, fijado por impresores franceses entre los siglos XVII y XVIII —la edición de Nicolas Conver, de 1760, es la más citada—. La otra referencia inevitable es el Rider-Waite de 1910, diseñado por Pamela Colman Smith bajo la dirección de Arthur Edward Waite, que rehízo casi todas las imágenes.
El trasfondo filosófico que los intérpretes esotéricos invocan es el hermetismo renacentista: la corriente que reintrodujo en Europa Marsilio Ficino al traducir en 1471 el Corpus Hermeticum para Cosme de Médici. De ahí viene el principio de correspondencia —lo de arriba se refleja en lo de abajo— que sostiene la idea de que una lámina pueda espejar un estado interior. Ficino no escribió sobre tarot, y decir lo contrario sería inventar una genealogía; lo que aportó es el marco en el que esa idea se volvió pensable.
Qué respaldo tiene y qué no
Ninguno, en el sentido en que se suele preguntar. No hay ninguna evidencia de que el tarot prediga acontecimientos, y los estudios que lo han puesto a prueba no encuentran nada por encima del azar. Esto no es una opinión matizable, y decirlo es la condición para que el resto de la página sea honesto.
Lo que sí tiene es otra cosa: un corpus simbólico de seis siglos, una literatura interpretativa seria y una utilidad documentada como soporte de introspección. Las imágenes funcionan como funcionan los mitos y los sueños: dan forma a material propio que costaba nombrar. Ésa es la tesis de Nichols, y es la que este sitio sostiene.
Es la misma vara con la que aquí se trata el corte de pelo según la luna o la siembra biodinámica: se explica la tradición, se cita a quien la sostiene y no se afirma que funcione. Cómo trabajamos.
Cuaderno de los 22 arcanos
Las veintidós fichas de esta web están completas y son gratis. El cuaderno es otra cosa: un ejercicio por arcano, cada uno con su técnica y su fuente —escritura expresiva de Pennebaker, imaginación activa y amplificación de Jung—, el recorrido ordenado del 0 al XXI y las tres lecturas enfrentadas en una misma plana. Para imprimir y escribir a mano.
No se vende como «lo que no te contamos», porque sí se contó. Se vende como lo que hay que hacer después de leerlo.
Ver el cuaderno $5.000Preguntas frecuentes
¿Cuántos arcanos mayores hay y cuáles son?
Veintidós, del 0 al XXI: el Loco, el Mago, la Papisa, la Emperatriz, el Emperador, el Papa, el Enamorado, el Carro, la Justicia, el Ermitaño, la Rueda de la Fortuna, la Fuerza, el Colgado, el arcano sin nombre, la Templanza, el Diablo, la Casa de Dios, la Estrella, la Luna, el Sol, el Juicio y el Mundo.
¿Cuál es la diferencia entre el tarot de Marsella y el Rider-Waite?
Son dos barajas con dibujos, nombres y hasta numeración distintos. En Marsella la Justicia es la VIII y la Fuerza la XI; Rider-Waite las intercambia. El arcano XIII no lleva nombre en Marsella y se llama La Muerte en Rider-Waite. El Enamorado, en singular, muestra a alguien eligiendo; Los Enamorados, en plural, muestra una pareja. Mezclar ambas sin decirlo es el error más común del nicho.
¿El tarot predice el futuro?
No hay ninguna evidencia de que lo haga, y este sitio no lo presenta así. Sallie Nichols, que estudió el tarot desde la psicología analítica de Jung, lo resume mejor que nadie: una tirada no es una predicción del destino, es un mapa de la psique. Como material de introspección tiene una tradición larga y documentada; como método de predicción no tiene nada que lo sostenga.
¿Por dónde empiezo a estudiar los arcanos mayores?
Por el orden, del Loco al Mundo, y no por la carta que más llama la atención. La serie está construida como un recorrido: el Enamorado no se entiende sin el Papa que viene antes, y la Estrella no se entiende sin la Casa de Dios que la precede. Leer una carta suelta es leer una frase sin el párrafo.