VIIII
El Ermitaño
El Ermitaño es el arcano VIIII del tarot de Marsella. La retirada deliberada: alumbrar poco espacio para verlo bien. Esta ficha describe qué se ve en la lámina y recoge tres lecturas distintas y nombradas: la de Jodorowsky y Costa, la de Oswald Wirth y la de Sallie Nichols. El tarot es una tradición documentada, no un método con evidencia de que prediga nada.

Qué se ve en la lámina
Un anciano encapuchado avanza apoyado en un bastón y sostiene una linterna cuya luz protege con el manto. Camina hacia la izquierda. Rider-Waite lo coloca sobre una cima nevada y sustituye la linterna por un farol con una estrella de seis puntas dentro.
Tres lecturas, tres autores
Dicen cosas distintas, y eso no es un problema a resolver: es la materia de estudio. Aquí se ve cuál dice cuál.
Jodorowsky y Costa
El arcano como personaje vivo; geometría y color
Jodorowsky y Costa lo leen como la crisis fértil de la mitad del recorrido: el que se aparta para entender. Señalan que tapa parcialmente su propia linterna, es decir que administra cuánta luz da, y que camina hacia la izquierda, hacia el pasado. Le atribuyen la sabiduría del que ya no busca aprobación.
La vía del tarot (2004)
Oswald Wirth
La capa hermética: cábala, alquimia, simbolismo
Wirth lo lee como el iniciado que ha recibido la luz y la resguarda del viento. Su prudencia no es timidez sino método: la linterna sirve para el paso siguiente, no para iluminar el paisaje entero. Lo asocia a la búsqueda solitaria que precede a toda transmisión.
El tarot de los imagineros de la Edad Media (1927)
Sallie Nichols
El arquetipo y el proceso de individuación
Nichols lo identifica con el arquetipo del viejo sabio y con la introversión necesaria a mitad de la vida. Advierte que el arquetipo puede capturar a quien lo encarna y volverlo un ermitaño literal, aislado en vez de recogido. La luz que lleva alumbra apenas un paso: eso, dice, es exactamente lo que se puede saber.
Jung y el tarot: un viaje arquetípico (1980)
Lo que sólo tiene esta carta
Su número también se imprime a la antigua, VIIII y no IX, como el IIII del Emperador. Y es el único personaje del mazo que ilumina sin ser visto: todas las demás figuras están expuestas, ésta se cubre con el manto la fuente de su propia luz.
Un ejercicio para El Ermitaño
Un paso de luz. Escribe sólo lo que puedes ver del próximo mes. Nada más lejos. Cuando aparezca la tentación de planificar el año, vuelve al mes.
Técnica: Escritura expresiva. James W. Pennebaker, «Opening Up» (1990). Ningún ejercicio de este sitio sale de una consigna inventada.
Los veintidós ejercicios, el recorrido completo del 0 al XXI y las tres lecturas enfrentadas en una misma plana están en el Cuaderno de los 22 arcanos, en PDF para imprimir y escribir a mano.
Ver el cuadernoPreguntas frecuentes
¿Qué significa la carta El Ermitaño en el tarot?
No tiene un significado único, y presentarlo así sería el error habitual del nicho. Jodorowsky y Costa lo leen como la crisis fértil de la mitad del recorrido: el que se aparta para entender. Wirth y Nichols la leen de otra manera, y las tres lecturas están en esta página con el nombre de quien las sostiene.
¿Qué se ve exactamente en la lámina de El Ermitaño?
Un anciano encapuchado avanza apoyado en un bastón y sostiene una linterna cuya luz protege con el manto. Camina hacia la izquierda. Rider-Waite lo coloca sobre una cima nevada y sustituye la linterna por un farol con una estrella de seis puntas dentro.
¿Qué tiene de particular El Ermitaño?
Su número también se imprime a la antigua, VIIII y no IX, como el IIII del Emperador. Y es el único personaje del mazo que ilumina sin ser visto: todas las demás figuras están expuestas, ésta se cubre con el manto la fuente de su propia luz.
El tarot es una tradición documentada sin evidencia de que prediga nada, y así se presenta en todo este sitio. Qué respaldo tiene y de dónde viene.